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Todo es más fácil bajo el agua

Natación y gimnasia acuática constituyen un excelente ejercicio físico para los adultos mayores

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En el agua, el peso del cuerpo es contrarrestado por la fuerza de flotación, lo que permite que huesos, articulaciones y músculos se liberen de la compresión y la tensión a la que están sometidos habitualmente bajo el efecto de la gravedad. También se reduce el riesgo de impacto y golpeteo de los distintos ejercicios.

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Todo es más fácil bajo el agua

El verano es, sin la menor duda, la mejor época para la práctica de actividades acuáticas y descubrir los beneficios de la natación. En otras estaciones, como las que ahora se aproximan, la piscina puede dar un poco más de pereza, pero si somos capaces de vencerla podremos descubrir que la natación (y, por extensión, la gimnasia acuática) es uno de los deportes más completos que hay y es perfecto para practicarlo a cualquier edad.

Uno de los problemas de practicar algún deporte o ejercicio físico al hacerse mayor es la posibilidad de que el esfuerzo necesario acabe produciendo molestias o daños en articulaciones, huesos o músculos. Estos efectos adversos son prácticamente inexistentes en los deportes acuáticos, ya que el agua alivia parte del peso del cuerpo.

La práctica habitual de la natación en los mayores ayuda a prevenir problemas de tipo cardiovascular, mejora la circulación, permite una mayor movilidad, tonifica, mejora las lumbalgias y los problemas relacionados con el equilibrio. Además, psicológicamente, ayuda a mejorar la depresión, levanta el ánimo y estimula la mente. También ayuda a prevenir la osteoporosis, ya que fortalece huesos y músculos; estimula la circulación sanguínea; reduce los síntomas en personas con enfermedades respiratorias; fortalece el corazón y los pulmones y, en líneas generales, contribuye a que todos los músculos del cuerpo trabajen adecuadamente. Por último, el riesgo de lesiones es mínimo, ya que al flotar, la tensión sobre las articulaciones es pequeña.

Conviene comenzar de forma progresiva y a una intensidad suave, para evitar la fatiga prematura. Los adultos mayores que no sean nadadores habituales y se inicien por primera vez en esta actividad deberán tomar algunas precauciones, la primera de las cuales será acudir a la piscina cubierta en un grupo o, al menos, contando con la supervisión de un monitor experto. Las personas que no disfrutan con la natación o directamente no saben nadar, no tienen porqué renunciar a la práctica de otras actividades en el agua. Al margen de la natación, la piscina es el medio idóneo para que las personas con movilidad reducida puedan realizar ejercicio; también es adecuada para la rehabilitación y la fisioterapia.

La gimnasia acuática o aquagym, como suele denominarse, consiste básicamente en realizar diversos tipos de ejercicios dentro del agua para trabajar todas las partes del cuerpo. Las actividades acuáticas utilizan además la resistencia que ofrece el agua a cualquier movimiento (desplazarse caminando, haciendo marcha, flexiones o ejercicios de flotación valiéndose de distintos materiales, etc.). Se trata, en definitiva, de una variante del fitness, pero hecha dentro del agua, que cada vez tiene más usuarios.

El éxito del aquagym, sobre todo entre personas de edad avanzada o que han sufrido algún tipo de daño articular, muscular u óseo, se debe a varios factores destacables, entre ellos la mayor facilidad para mantener la frecuencia cardiaca dentro de los límites; las peculiaridades del medio acuático, que permiten que, con un esfuerzo menor, se puedan realizar con menos cansancio los mismos ejercicios que se harían fuera del agua o, incluso, otros imposibles de hacer sin sufrir daño. También es destacable el confort que supone trabajar dentro de una piscina climatizada (entre 28º y 31º C), que hace más agradable la práctica de la actividad física.

Por otra parte, la repetición de las diferentes series de ejercicios, el recuerdo de acciones concretas y la coordinación necesaria para llevar a cabo algunas acciones tienen efectos positivos en la memoria. Desde el punto de vista de las relaciones sociales, la práctica totalidad de las personas realiza este tipo de actividades en grupos en los que un monitor dirige y controla los ejercicios; de esta forma, el aquagym también contribuye a mejorar la comunicación y reduce la sensación de soledad o aislamiento.

Entre los beneficios específicos del aquagym hay que destacar que favorece la corrección postural, el retorno venoso y la reeducación de la respiración (todo ello gracias a la presión hidrostática); mejora las cualidades y capacidades físicas, como el acondicionamiento físico general, aeróbico y muscular (gracias a la resistencia del agua) y favorece la relajación (gracias al efecto masaje del agua, a través de la flotación, la turbulencia y la temperatura). Si, además, ponen música marchosa durante la clase, qué más se puede pedir.

 

 

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