Inicio Ejercicio TAI-CHI: equi...

TAI-CHI: equilibrio físico y espiritual

Su práctica, que presenta diversas aplicaciones terapéuticas, busca lograr un mayor equilibrio físico y psíquico, y a través de la repetición pausada de diversos movimientos lograr que, con el tiempo, los gestos cotidianos se realicen de forma natural.

Compartir

Prácticamente todos sabemos ya que el tai-chi es originario de la antigua China y que tiene sus raíces en una de las muchas artes marciales defensivas orientales. Su práctica, que presenta diversas aplicaciones terapéuticas, busca lograr un mayor equilibrio físico y psíquico, y a través de la repetición pausada de diversos movimientos casi coreográficos lograr que, con el tiempo, los gestos cotidianos se realicen de forma natural, evitando la posibilidad de que una mala postura o el giro brusco de alguna articulación cause dolor, además de mejorar sustancialmente el equilibrio físico a través de la fluidez de los movimientos corporales.

Usted es muy libre de creer o no que la práctica del tai-chi le va a permitir incrementar el poder del chi (la energía vital del cuerpo) y lograr así un perfecto equilibrio espiritual, pero lo cierto es que la experiencia de estos ejercicios mejora el equilibrio corporal y permite un notable beneficio físico; dicho sea de paso, también es muy probable que sean beneficiosos para la tranquilidad de la mente.

En la teoría del tai-chi, la repetición de cada movimiento, hasta hacerlos naturales o automáticos, permite educar el cuerpo para el aprovechamiento de su propia energía. Repetición de movimientos y control de la respiración son las bases de esta actividad, cuya práctica está recomendada para cualquier edad y sexo por los beneficios que reporta, tanto en el plano físico como en el mental. En este sentido, los beneficios se dividen en dos grandes grupos: control de la energía y mejora física.

Según la teoría del tai-chi, la energía vital (el chi, como ya hemos visto) es un elemento clave para el bienestar; si el chi fluye de forma correcta a través de nuestro cuerpo, el cuerpo reacciona de forma positiva; en caso contrario, el cuerpo  reacciona de forma negativa y enfermamos. Por todo ello, la práctica continuada del taichí es fundamental para localizar y canalizar de forma adecuada la energía vital de nuestro organismo y conseguir así la perfecta armonía entre los planos físico y mental.

Lo cierto es que al igual que sucede con otras disciplinas orientales, derivadas de las artes marciales, y en última instancia con cualquier deporte o actividad física, el taichí reporta evidentes beneficios en el plano físico, tanto a corto como a largo plazo. Gracias al control de la respiración necesario para la realización de los ejercicios se reducen de forma considerable los niveles de estrés y ansiedad; también mejora la flexibilidad corporal y resulta eficaz a la hora de combatir la artritis o problemas y dolores musculares. Por último, estimula el sistema cardiovascular y controla la presión arterial.

El tai-chi se realiza casi siempre en grupo (aunque algunos ejercicios se pueden hacer en solitario) y en muchas ocasiones en el exterior; favorece por tanto la interacción con otras personas y tiene las ventajas de las actividades al aire libre. Numerosas instituciones, públicas y privadas, y centros para la tercera edad ofrecen esta actividad, por lo que es relativamente sencillo iniciarse en ella.

En el tai-chi se aprenden unos movimientos suaves y lentos que, combinados con la respiración adecuada, canalizan y potencian la energía y consiguen un equilibrio total del cuerpo; es muy importante para la prevención y cura de enfermedades, especialmente de huesos y articulaciones. Tras unas pocas sesiones, sus primeros efectos suelen ser una sensación de bienestar en todo el cuerpo, y la percepción de los músculos trabajan con mucha más flexibilidad. Otros aspectos positivos son la mejora en la capacidad respiratoria y todos los factores asociados; la rotación continua de las caderas y la cintura, aporta gran elasticidad a los músculos abdominales que, al contraerse, efectúan un verdadero masaje sobre el hígado, bazo, intestinos, etc., lo que trae aparejado un mejoramiento de los procesos nutritivos y digestivos, previniendo la aparición de úlceras.

Asimismo, tonifica el corazón y regulariza su ritmo, mejora la circulación de la sangre y controla la presión arterial, incidiendo de forma positiva en la erradicación de numerosas enfermedades (afecciones cardíacas, tuberculosis, reumatismo articular, anemia, obesidad, etc.). Está especialmente indicado para los dolores lumbares y cualquier otra patología de la columna vertebral, elemento primordial del cuerpo que se refuerza y flexibiliza con la práctica constante de esta actividad. Además, según los expertos, el tai-chi ofrece un plus de beneficios al aportar una serena energía para enfrentar los problemas cotidianos, lo que se traduce en un carácter estable y apacible. ¿Alguien da más?

Compartir
Artículo anterior¿Eres víctima del edadismo?
Artículo siguienteEnvejeces como has vivido