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Pilates: Ejercicio a cualquier edad

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Un método descubierto hace más de un siglo.
Un método descubierto hace más de un siglo.

Hoy el foco de atención no está puesto sólo en ensalzar el aumento en la esperanza de vida, sino en que, ya que vivimos más, es preferible hacerlo bien y llegar a mayores con la mejor forma física y mental posible. El ejercicio físico, adaptado al gusto y posibilidades de cada uno, parece que se ha convertido en un imperativo de nuestra sociedad del bienestar.

Parece también que no hay excusa porque, incluso para los “negacionistas” del chándal, tan solo con unas zapatillas de deporte y treinta minutos de nuestro tiempo diario dedicados a caminar ya estaríamos cumpliendo un ejercicio mínimo para mejorar.

Para los que van un poco más allá y son “hinchas” del gimnasio y de lo último en moda deportiva, existen todo tipo de disciplinas que, una vez confirmemos con el profesional médico que no existe ningún problema físico que contraindique el ejercicio, nos ayudarán a llevar una vida saludable.

Comenzamos con una de las disciplinas más populares en los últimos tiempos: el llamado método Pilates, de probados beneficios y con la imagen de su inventor como mejor argumento de su eficacia, dado que conservó una forma física de atleta hasta el final de sus días a los 83 años. 

El alemán Joseph Pilates fue un niño enfermizo y con problemas de salud, lo que parece ser que motivó su interés por el estudio y la práctica del ejercicio para mejorarla. A raíz de su internamiento en un campo de concentración durante la Primera Guerra Mundial, descubrió que, usando los resortes de los colchones donde yacían, los enfermos podían hacer ejercicio, con el consiguiente beneficio para los que permanecían heridos e inmóviles en cama.

Fue descubriendo los beneficios de aprovechar la resistencia de dichos resortes para variar el grado de exigencia de los movimientos y la mejora que suponía para los heridos de guerra postrados en cama. La técnica de ejecución evolucionó hasta llegar al método practicado actualmente, que consiste básicamente en ejercicios de estiramiento, fuerza y resistencia, realizados sobre colchoneta y/o con la ayuda de máquinas y otros elementos (pelotas, cintas, pesas…) que facilitan su ejecución.

Aunque ha pasado mucho tiempo desde su invención, sus beneficios aún parecen incontestables. Enumeramos algunos:

  • Para realizar los movimientos se requiere concentración; cuerpo y mente trabajan en conjunto y se ejercitan a la vez.
  • El énfasis se pone en la calidad del movimiento, que debe ejecutarse con la máxima precisión; esto es más importante que repetir sin sentido o realizarlo con rapidez y movimientos bruscos.
  • Respiración en coordinación con el movimiento; fundamental para relajar, además de oxigenar.
  • Ayuda a reforzar la fuerza y flexibilidad en la llamada “faja abdominal” y en las piernas, mejorando equilibrio y coordinación.
  • Los movimientos suaves benefician a las personas que sufren artritis, al evitar que se compriman las articulaciones.
  • Ayuda a las personas con osteoporosis, al aumentar la densidad ósea.
  • La movilidad ejercida con este método favorece una buena postura, lo que puede ayudar a prevenir problemas de espalda o disminuir el dolor si ya se tienen.

Y así hasta una lista casi interminable. No hay excusa, hagamos Pilates… ¡con sentido común y control!

Artículo confeccionado con información de la Asociación española de Fisioterapeutas