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Fortalecimiento del suelo pélvico

El embarazo y el parto tradicional y, posteriormente, la menopausia son las principales causas de debilitamiento del suelo pélvico en las mujeres. Los ejercicios de Kegel, repetidos durante cinco minutos diarios, pueden aliviar este daño muscular.

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Una mujer de edad indeterminada camina airosamente por la calle. De repente se detiene, cruza las piernas y estornuda. No se trata de ningún paso coreográfico, sino de una solución frente al debilitamiento de la musculatura del suelo pélvico, que puede causar pérdidas involuntarias de orina, sobre todo cuando se produce una fuerte convulsión (toses, estornudos, etc.).

Pero, ¿qué es el suelo pélvico? Para decirlo sencillamente, se denomina así al conjunto de músculos y ligamentos que cierran la parte inferior de la cavidad abdominal; su principal función es contener o sujetar en su sitio los órganos situados dentro de la pelvis (vejiga, útero, vagina y recto). Estos músculos contribuyen asimismo a asegurar la continencia urinaria, ayudar a la etapa expulsiva del parto, además de dar estabilidad a la columna lumbar y a la pelvis.

En el embarazo esta musculatura soporta el aumento de peso que conlleva el feto, así como los cambios hormonales; por ello se vuelve más laxa y disminuye su capacidad de contención, por lo que muchas mujeres tienen pérdidas de orina en este periodo. De la misma manera, en el momento del parto (cuando éste es vaginal), esta musculatura se estira tanto que, sin los mecanismos de defensa del propio embarazo, el daño sería irreparable.

Los cambios físicos que se dan en el cuerpo de la mujer a causa de la menopausia también afectan a esta musculatura, sobre todo si ya llega debilitada o lesionada. Por todo ello en esta etapa es muy frecuente que aparezcan los problemas asociados a la debilitación del suelo pélvico. Estos pueden ser la incontinencia urinaria o fecal; prolapsos o trastornos que se producen al descolgarse alguno de los órganos sostenidos por esta musculatura pélvica (útero, vejiga, vagina, etc.), que pueden llegar a requerir intervención quirúrgica en los casos más avanzados. Los daños en el suelo pélvico también pueden originar disfunciones sexuales, disminución de la sensibilidad y estreñimiento crónico.

A las anteriores pueden unirse otras razones que debiliten el suelo pélvico, como pueden ser la obesidad o la práctica intensa de determinados deportes (por ejemplo, running).

Por ello, para evitar estas disfunciones (que pueden degenerar con el paso del tiempo) y lograr el necesario bienestar físico y psíquico, es importantísimo tomar unas sencillas medidas para tonificar y fortalecer esta musculatura pélvica. Se trata en suma de realizar los denominados ejercicios de Kegel, contracciones del músculo del suelo pélvico, fáciles de hacer y de probada eficacia.

En el momento de hacer este ejercicio no se deben contraer los glúteos ni tensar el abdomen, tampoco cerrar las piernas, ni contraer los aductores (musculatura interior de los muslos). También es muy importante descansar entre ejercicio y ejercicio para que la musculatura se relaje y lo hagamos correctamente.

Si no sabemos localizar la musculatura que hay que trabajar, es recomendable acudir inicialmente a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico que nos informará y nos enseñará a identificar y contraer correctamente este músculo pélvico y el músculo transverso del abdomen, que también interviene en estos ejercicios.

Estos ejercicios son muy recomendables, tanto para las mujeres como los hombres (véase Ejercicios de Kegel contra la incontinencia en esta misma web), cuando se aprecie la aparición de un problema de incontinencia. De una forma muy sencilla se puede evitar una molesta dependencia o el uso temprano de compresas.