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El baile y la salud mental

El baile es una de las mejores actividades para mantener en forma el cerebro.

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Además de realizar ejercicio físico, el baile potencia la coordinación y la relación entre las órdenes del cerebro y los movimientos del cuerpo, así como las relaciones con otras personas. Todo ello de forma divertida.

El baile y la salud mental

Cada vez con más frecuencia muchas personas mayores recurren al baile a la hora de llevar a cabo una actividad física que les permita, a la vez, pasar un buen rato en compañía de otros. Solos o con sus parejas, deciden aprender bailes de salón aprovechando las numerosas opciones que actualmente se ofrecen en instituciones públicas o privadas; se trata de una alternativa óptima y con grandes beneficios para los mayores, no sólo respecto al ejercicio físico, sino muy especialmente en cuando a la salud mental.

En el plano mental y emocional, bailar reduce el estrés y aleja la depresión; el baile produce alegría. En este sentido, la danza es utilizada con mucha frecuencia como técnica terapéutica por psicólogos y psiquiatras en el tratamiento de la depresión. Muchos profesionales consideran que el baile es un auténtico antidepresivo natural. También ayuda a ejercitar la memoria, la atención y, si se baila en pareja, obliga a coordinar los movimientos propios con los de otra persona. Además, potencia la autoestima y la confianza en uno mismo, ayuda a vencer la timidez y combate la soledad.

Algunos estudios científicos apuntan a que esta actividad incrementa los niveles de serotonina (la llamada hormona del bienestar) y ayuda a desarrollar nuevas conexiones neuronales, especialmente en regiones cerebrales vinculadas con las funciones ejecutivas, la memoria de largo plazo y el reconocimiento espacial. La necesidad de aprender los pasos de la danza y de ajustar la coordinación rítmica son claves para desarrollar estos beneficios. Esos mismos estudios concluyen que la práctica del baile se relaciona positivamente con un riesgo bajo de demencia senil.

Según un artículo publicado por el Departamento de Neurobiología de la Universidad de Harvard (EE UU), también parece demostrado que el baile tiene efectos favorables contra la enfermedad de Parkinson. De acuerdo con el mismo, esta actividad ofrecería un doble beneficio: mientras que el baile en sí mismo activa los circuitos motores y sensoriales del cerebro, la música estimula los centros de gratificación cerebrales.

Además de estos beneficios físicos y mentales, el baile es desde siempre una de las formas más óptimas para relacionarse socialmente con otras personas. A pesar de que la costumbre de “ir a bailar” como una actividad de ocio parece haberse perdido, frente a otras formas de esparcimiento, relacionadas sobre todo con la tecnología, lo cierto es que el baile se niega a desaparecer y está presente en numerosas fiestas y celebraciones sociales. Igualmente, cada vez es mayor el número de personas (y no sólo mayores) que han descubierto en el aprendizaje y en la práctica habitual del baile un instrumento de socialización de primer orden.

A diferencia de otras actividades que también se hacen por placer y diversión, el baile ofrece numerosos beneficios para la salud, sobre todo en las personas mayores. Y no hace falta invertir dinero: solo poner música y empezar a moverse y disfrutar, mientras que el cuerpo aguante.

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