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Ejercicios de Kegel contra la incontinencia

Una cirugía de cáncer de próstata puede debilitar los músculos que ayudan a controlar el flujo de la orina, lo que podría originar cierta incontinencia o goteo involuntario. Algo en cuya prevención pueden ayudar unos sencillos ejercicios que fortalecerán los músculos del suelo pélvico.

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CONTRA LA INCONTINENCIA, EJERCICIO.

La próstata es una glándula, aproximadamente del tamaño de una nuez, que se encuentra ubicada debajo de la vejiga, rodeando la parte superior de la uretra. La uretra es el tubo que lleva la orina a través del pene hacia fuera del cuerpo. Hay muchos músculos que rodean la glándula de la próstata y que son conocidos como músculos del suelo pélvico o pubocoxígeos, los cuales se pueden debilitar durante el tratamiento del cáncer de próstata, aunque también en muchos otros casos, a menudo relacionados con el envejecimiento, en el hombre y en la mujer. Esto puede causar pérdida involuntaria de orina, también conocida como incontinencia. Fortalecer los músculos del suelo pélvico podría mejorar el control de su vejiga y flujo de orina. Recuerda que, igual que lleva tiempo conseguir unos buenos bíceps o cualquier otro músculo, también requiere tiempo fortalecer los músculos del suelo pélvico, por lo que es importante la paciencia.

Para fortalecer estos músculos, lo primero que hay que hacer es localizarlos. Una de las maneras más sencillas consiste en tratar de detener y luego continuar el flujo de orina mientras se está orinando. Los músculos que se utilizan para detener el flujo de orina son los músculos del suelo pélvico y son los que se deben fortalecer para mejorar esta función e intentar paliar la incontinencia. Hacer esto varias veces es importante para tener claro cuáles son los músculos y cuál es el ejercicio, porque básicamente consiste en hacer esas contracciones aunque no se esté orinando.

Los ejercicios de Kegel, llamados así por el doctor Arnold Kegel, que fue quien los formuló allá por los años cuarenta del pasado siglo, consisten en contraer los músculos del suelo pélvico de manera aislada, sin contraer a la vez el abdomen, las lumbares o los glúteos.
Básicamente se trata de contraer los músculos durante 4-5 segundos y relajar después la contracción. Este ejercicio se debería hacer unas 10 veces y repetir la serie 4-5 veces al día. Poco a poco, en unas semanas, se puede incrementar el número de ejercicios, así como el tiempo de contracción. La ventaja de estos ejercicios es que se pueden hacer en cualquier momento, sentados, tumbados o incluso de pie. Se pueden hacer viendo la televisión o sentados en un banco, viendo como pasa el agua del río. Quizá al principio cueste reconocer que se está haciendo correctamente, en cuyo caso lo mejor es consultar, como con cualquier otra duda relacionada con la salud, con los médicos o enfermeros del centro de salud.

Artículo confeccionado con información de Escuela Cántabra de Salud y CaliforniaImpact.org.