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Dile adiós al sofá

No hay discusión posible: el ejercicio físico habitual es necesario para mantener un buen estado de salud. Esto es así a cualquier edad, pero entre las personas mayores es imprescindible. Todos estamos expuestos a una enfermedad o un accidente pero, en condiciones normales, el ejercicio físico continuado garantiza más años de vida y en muchas mejores condiciones. Anímate y dile adiós al sofá y a la pereza.

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DALE ALEGRÍA Y VIDA A TU CUERPO CON EL EJERCICIO

No te engañes: los profesionales de la medicina y la salud se preocupan por nosotros y nos atienden y nos cuidan cuando estamos enfermos, pero nadie va a hacer por nuestro bienestar y nuestra buena forma más de lo que podamos hacer nosotros mismos. El mejor sistema de salud del mundo es insuficiente si no nos ponemos en marcha, si no nos levantamos del sofá y empezamos a movernos.

Cualquier persona, sea cual sea su estado físico, puede hacer ejercicio. Existen movimientos y programas adaptados para cada circunstancia; incluso hay protocolos adecuados para personas muy mayores y hospitalizadas. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda el ejercicio físico para prevenir los efectos negativos del envejecimiento, el declive funcional y el riesgo de enfermedades crónicas en los mayores. Además, el ejercicio no sólo es bueno para la salud, la prevención de las enfermedades y la lucha contra la dependencia de los mayores; gracias a la producción de endorfinas, el ejercicio físico también puede generar sensaciones de placentero bienestar.

Es muy importante incrementar la actividad física, es decir, todos los distintos movimientos que realizamos a lo largo del día en nuestra vida cotidiana: andar, subir y bajar escaleras, hacer las tareas del hogar, coger pesos, ir a la compra, etc. También es preferible andar que usar transporte, subir las escaleras en lugar de tomar ascensor… Pero lo verdaderamente recomendable es moverse de una forma programada, es decir: hacer ejercicio.

En el ejercicio físico se realizan movimientos repetidos, planeados y dirigidos a mover todos y cada uno de los principales músculos del cuerpo, todo ello con el objetivo de mejorar o mantener la capacidad física. Un ejercicio muy recomendable y que está al alcance de cualquiera es caminar, dar paseos por el parque o por nuestra calle favorita. Andar es sin ninguna duda una de las mejores actividades físicas, ya que incrementa la oxigenación del cuerpo, ayuda a fijar el calcio en los huesos y confiere elasticidad a las articulaciones. También ayuda a la relajación, favorece el control del colesterol y mejora el ritmo cardíaco y la respiración. Sin embargo, el beneficio de caminar mejora exponencialmente si en lugar de pasear erráticamente, despacio y deteniéndonos con frecuencia, lo hacemos a paso vivo (aunque sólo sea durante un periodo de tiempo limitado), manteniendo un ritmo constante y elevando el esfuerzo progresivamente.

Nunca es tarde ni se tienen demasiados años para empezar a hacer ejercicio. Lógicamente, cuanto mayor somos al inicio, más precauciones debemos adoptar, sobre todo en los primeros momentos. Pasar de sedentario a activo requiere un cierto control, ya que no se trata de “machacarse” en el gimnasio ni de ganar ningún torneo; si el primer día sólo se pueden hacer cinco flexiones, al cabo de dos semanas seguro que esta cantidad se duplica. Para obtener el máximo beneficio es necesario ir poco a poco, ateniéndonos a un plan preestablecido: tiempo, intensidad del esfuerzo, repeticiones, etc. Al iniciar un programa de ejercicios físicos desde una situación de sedentarismo, lo normal es que en muy poco tiempo y con un esfuerzo bastante soportable se consiga una mejoría más que notable. Ánimo, pues, y arriba esos cuerpos.

Artículo confeccionado con información de la Dirección General de Mayores (Área de Empleo y Servicios a la Ciudadanía) del Ayuntamiento de Madrid.

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