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La hora del té

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La hora del té
Menos estimulante que el café, su efecto es más duradero

 

Muchas personas toman té sencillamente porque les gusta, mientras que otras proclaman sus numerosos beneficios. Se ha sugerido que el té negro y, sobre todo, la variedad verde pueden proteger contra el cáncer u otras enfermedades, como la obesidad o el Alzheimer, así como disminuir el riesgo de problemas de salud entre los adultos mayores (infartos, deterioro cognitivo y osteoporosis); sin embargo, estas teorías no se han podido demostrar de manera concluyente.

El té contiene antioxidantes, flavanoles, flavonoides, catequinos y polifenoles, pero su ingrediente más popular es la teína, que no es otra cosa que la misma molécula presente en el café, la cafeína; en otras palabras, cafeína y teína son exactamente lo mismo. Una diferencia es que el té contiene también teanina, un aminoácido que actúa como freno a la acción de la teína, de forma que su efecto es mucho más lento que en el caso del café y, por lo tanto, menos intenso. El café opera de una forma más rápida, pero su efecto dura menos tiempo; el té, por el contrario, actúa progresivamente, manteniendo su efecto durante más tiempo (el efecto del té dura de 2 a 3 horas). La acción relajante de la teanina contrarresta el efecto estimulante de la cafeína, aportando un mayor equilibrio al sistema nervioso central. La sinergia de los dos ingredientes evita que los niveles de cafeína aumenten bruscamente, lo que podría elevar la presión arterial, como sucede con el café.

Por otra parte, la cantidad de cafeína (o teína) que hay en cada taza de té es menor que la de un café expreso (alrededor de una décima parte). No es cierto que el té negro contenga niveles más altos de cafeína que el té verde o el té blanco; todas las variedades presentan prácticamente la misma cantidad. La cafeína (o teína) estimula el sistema nervioso central, lo que genera un mayor estado de alerta y concentración que puede ayudar al aprendizaje; también reduce la sensación de cansancio.

La cafeína, en forma de teína, supone unos 20 mg por cada 100 mg de té; las cantidades recomendadas de cafeína por día y persona son de 400 mg en adultos lo que supone unas cuatro/cinco tazas de té al día.

No obstante, existen variedades descafeinadas de té que no incorporan teína, además de las infusiones de manzanilla, rooibos y menta, que no tienen cafeína en absoluto.

Además del placer que a cada persona le pueda proporcionar esta bebida, una de las principales razones para tomar té es su capacidad para ayudar a estar despierto a cualquier hora del día. Además, el té puede ser beneficioso en los siguientes aspectos: estimular la actividad física y neuronal; reducir el daño degenerativo; aumentar la función metabólica; colaborar en la pérdida de peso; mejorar la concentración; favorecer una mayor agudeza e incrementar el estado de alerta.

En algunas circunstancias puede estar desaconsejado su consumo, por ejemplo en personas con problemas nerviosos (ansiedad, insomnio), ya que se trata de una sustancia estimulante; personas con problemas cardíacos o hipertensos. Asimismo, no debe tomarse conjuntamente con medicamentos diuréticos, ya que podría provocar un aumento de la diuresis.

Para terminar, hay que poner en duda que el té (en especial el té verde) sirva para adelgazar, como se afirma en algunas dietas actuales muy de moda. Es cierto que algunos estudios han demostrado que la ingesta de té verde aumenta la quema de grasas durante el ejercicio, pero lo básico, claro, es el ejercicio; sin él no se pierde peso, por mucho té que se beba. Otro aspecto beneficioso es su efecto saciante; si a media mañana tomamos una taza de té verde en lugar de un pincho de tortilla, seguro que perdemos peso. Si tratamos de adelgazar de manera real, el té verde no es suficiente, hay que acompañarlo de una dieta sana y ejercicio moderado.

En conclusión, el té, en sus muchas variedades, es una bebida agradable, estimulante y sana, altamente recomendable para hacer la vida más grata. Pero sin pedirle milagros.